De Marruecos a Benalmadena… 2000kilimetros!!!
Esta es la “triste” historia de una noche de Jueves en el puerto… todo empezó en el Portillo, cuando un “marokí paketilla” se nos acerca y del tirón nos invita a un porrillo, y nosotras que somos “wenas ninias” lo aceptamos jejeje! fue entonces cuando empezó a contarnos la historia de su vida, en resumen que era legal y que se hacía responsable si la policía aparecía, y yo voy y me lo creo, en fin que le dio una neur ay se bajó del autobús cuando se peleó con la olga porque no kería decirle de que lugar exactamente era su madre….
Un ratito después, llegamos al Coco Bongo… y nos aparecen así como 6 o 7 personajillas que decían ser australianas, weno más bien lo gritaban, que estaban superciegas a las 12 y 20 de la noche, no se que dejarían pa la madrugá, el caso es que nos hicieron un favor ya que el camarero, Manolito va por ti!, empezó a tirarse el royo y a invitarnos a to lo que pidiese nuestra bokita, el caso es q no gastamos ni un duro y salimos to ciegas.
Un pokito después… a Olga se le ocurrió “puteá” al Dj porque la tenía super amargá con el pachangueo, el caso es que si no estabamos ya contentas el colega se encargó de que lo estubiéramos más.
Por la cara, se nos acercan dos personajillos del 17 (esto va por Luis), con 26, con una cara de colgaos, pa hacerles un post, que también nos ivitaron a sustancias prohibidas, pero que se pusieron demasiao pesaos y los largamos con rapidez.
Ahora Olga se pone a dar voces diciendo que ha visto unos muchachos de su pueblo, y después de un interrogatorio y de ver la cara del xaval a cuadros nos largamos.
Entramos en el Budha, porque un amiguillo nuestro nos invitó a una copita allí, el caso es que una vez allí, el camarero no kería buscar pareja, y nosotras pasando del tema, solo pensabamos en una cosa BEBER e ir al coco bongo a ver a Manolito, y asabeis pa q.
El caso es que volvemos al coco bongo y alli como kien no kiere la cosa nos viene uno y nos dice que le cuidemos la chaqueta, venga bueno vale de acuerdo. Pero la cosa no queda ahí, se nos acerca un pin y pon limoneti y un vietnamita que taba como el pan bimbo sin corteza, el caso es que el vietnamita hizo una postura rara y desapareció y al rato el limoneti (vaya pareja).
Para concluir la noche a eso de las 6 de la mañana mientras esperabamos el portillo, a Olgui se le ocurre pedir un papelito a la banda de los más sonaos de la noche, que acabaron invitándonos a su casa donde tenían un amplio surtido de productos varios (lo dejo a vuestra imajinación). Peor como y ano eramos personas decidimos regresar y después de pelearnos con la puerta fuimos directamente a mimi pero del tirón y si apsó algo más yo no me acuerdo y Olga creo q tampoco.
Ala se acabó.

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